
Si me besas, te estaré agradecida. Si tan sólo me haces sentir que lo sabes, que lo sientes, que aunque sea de vez en vez te acuerdas. Si tan solo me acaricias o me tiendes la mano y me dejas sentir tu calor. Es una vulgar mentira eso que dicen que siempre se dá para recibir. Quien lo diga no sabe de madres, de hemorragias internas.
Yo ¿Qué te puedo decir? Nada, porque yo sé lo que se siente vibrar con la independencia del pensamiento, lo que es tomar el riesgo de la vida.
Sé -porque no se me olvida- de noches estrelladas acompañadas de guitarra, pelo largo y sueños gratuitos. Sé de pasiones, sé de ternura.
Por eso te digo ahora, en medio de tus ocupaciones múltiples, de tu trabajo incesante, de tu pasión por la poesía y las mujeres, en medio de tus noches y bailes alocados que, si me besas, tenderé una escalera al cielo y esperaré mi turno, satisfecha de haber decidido tenerte y entregarte mi cuerpo.
La investigación que propongo sobre la piel es, a modo de Marcel Proust, "una búsqueda casi científica", sirviéndome del color y la textura, no exenta de accidentes, no sobre el tema de la piel sino de lo que se siente a través de ella, en la piel y por la piel.
Desde lo ancestral, empiezo por una especie de alquimia en el sentido de fundir los elementos, la materia quiere entrar al lienzo y hacerse piel como si fuera ésta, la suma de todos ellos para ser no ya la piedra, sino la
piel filosofal.Aparte de ser el órgano más extenso y la coraza contra el mundo externo, es imperio de las sensaciones, donde el espíritu se vé seducido por ella.
Invita a la caricia y es el paisaje del deseo.
Así, la piel, por su crecimiento, tanto dolor, goce, calor, frio, sudor, olor, sabor, es en fin, testigo de la vida, se arruga, despelleja como una rosa marchita.
Pero la piel es noble y eterna, resurge otra nueva, fresca y lista para seguir en la batalla de la existencia a través del tiempo penetrada de ser.
Ahora la alquimia se conjura en una piel espiritual, desnuda ya, deja ver su espíritu. La piel es, a modo de Stendhal, un espejo que se pasea por la calle, mi calle interior.
Evasión realizada de manera inconsciente que se manifiesta en encarnar a las personas con colores ajenos a la realidad.
Al dibujar trazos o signos para cada uno de mis cuadros, me enredé en el enigma o acertijo de un antiguo esgrafiado, tal vez de geómetras o matemáticos rituales, que como inconmesurable telaraña trastocó todos mis sentimientos....de amor, de pasión, de seducción....y me asomó a la dimensión oculta de espacios desolados, desérticos, llenos de huellas de pensamientos....de ecos de visiones, sembrados por lunáticos e iluminados....
Son las sombras, reflejos e incandescencias que aparecen en la urdimbre de mis sueños y mis cuadros.